Un tribunal de apelaciones anuló la condena del expresidente colombiano Álvaro Uribe por soborno y manipulación de testigos en un caso histórico que conmocionó al país sudamericano y empañó el legado del líder conservador.
Uribe ha negado haber cometido delito alguno. En agosto fue condenado a 12 años de arresto domiciliario tras un juicio de casi seis meses en el que la fiscalía presentó pruebas de que intentó influir en testigos que acusaban al líder de las fuerzas del orden de tener vínculos con un grupo paramilitar en la década de 1990.
Pero un tribunal de apelaciones declaró el martes que la condena tenía “deficiencias estructurales”, utilizaba premisas vagas y carecía de un análisis exhaustivo.
En la apelación, sus abogados cuestionaron la validez de las pruebas y argumentaron que la responsabilidad del expresidente no había sido probada “inequívocamente”.