Nueva York, 26 de enero de 2026— Los refugiados y desplazados internos de Sudán del Sur representan actualmente el 40% de la población total de este país de África Oriental. Sin embargo, estos grupos han sido excluidos en gran medida de los debates sobre políticas relacionadas con la implementación del Acuerdo Revitalizado de 2018 para la Resolución del Conflicto en Sudán del Sur, que establece la creación de un proceso nacional de justicia transicional.
Hoy, el ICTJ publica un nuevo informe cuyo objetivo es ampliar las perspectivas, expectativas y necesidades de las personas desplazadas de Sudán del Sur y garantizar su inclusión en el diseño y la ejecución de cualquier proceso de justicia transicional. El informe, "Reflexiones sobre nuestro amado país: Un llamado a la inclusión de las personas desplazadas en el proceso de justicia transicional de Sudán del Sur", se basa en debates grupales con aproximadamente 500 desplazados de Sudán del Sur en Kenia, Uganda y el mismo Sudán del Sur.
Si bien el acuerdo de paz revitalizado prevé mecanismos de justicia cruciales, como la Comisión para la Verdad, la Reconciliación y la Sanación (CTRH por sus siglas en inglés), el Tribunal Híbrido para Sudán del Sur y la Autoridad de Compensación y Reparación (CRA por sus siglas en inglés), el estudio reveló que muchas personas desplazadas de Sudán del Sur tienen poca información sobre estos procesos que probablemente definirán su futuro. Además, el estudio reveló que quienes viven en campamentos de desplazados experimentan una profunda sensación de abandono y exclusión.
“Las personas desplazadas tienen el derecho y la capacidad de participar en el proceso de paz de su país desde el principio”, afirma Agatha Ndonga, jefa del programa del ICTJ para Sudán del Sur y autora del informe. “Por lo tanto, es necesario un esfuerzo activo para conectar con las comunidades desplazadas e involucrarlas, para romper los ciclos de conflicto y promover la reconciliación entre el Estado y estas comunidades, y entre las propias comunidades”.
En 2024, el gobierno promulgó la legislación que estableció el CTRH y la CRA, lo que marcó un hito crucial en la trayectoria de justicia transicional de Sudán del Sur. Si bien las personas desplazadas que participaron en el estudio consideraron estos mecanismos como una oportunidad para la verdad y la sanación, se mostraron escépticas sobre su viabilidad en el incierto entorno político actual del país. No obstante, los participantes expresaron sus expectativas respecto a un proceso de este tipo.
“La comisión de la verdad debería ser propiedad de la ciudadanía. Debería incluir a personas como nosotros, los desplazados o refugiados, para aumentar el involucramiento y la confianza del público”, afirmó un participante del estudio.
Muchos participantes destacaron la importancia de las reparaciones, en particular la restitución de tierras, considerándolas, junto con las garantías de seguridad, condiciones esenciales para el retorno. Si bien los líderes sursudaneses han favorecido con frecuencia las amnistías, muchas personas desplazadas expresaron su firme apoyo a un tribunal especial que rinda cuentas a los máximos responsables de atrocidades.
El informe concluye con recomendaciones para los funcionarios de Sudán del Sur y otras partes interesadas en el proceso de justicia transicional. Aquí algunas de ellas: se debe establecer un proceso público, transparente e inclusivo para reclutar a los miembros del CTRH. Los mecanismos también deben descentralizar sus operaciones y establecer oficinas satélite en los campamentos de desplazados para garantizar su inclusión. Finalmente, todo proceso debe priorizar el apoyo psicosocial a las víctimas para que puedan participar de forma significativa y segura.
"La inclusión de las personas desplazadas y sus opiniones es, sin duda, necesaria para diseñar e implementar un proceso centrado en las víctimas en Sudán del Sur que cumpla sus promesas de verdad, justicia y reparación", explica Fernando Travesí-Sanz, director ejecutivo del ICTJ. "Pero también es fundamental para construir una paz sostenible y un futuro más democrático donde se respeten los derechos humanos".
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FOTO: Refugiados sursudaneses que regresan, huyendo de la guerra en el vecino Sudán, se refugian en el Centro de Tránsito de la ciudad de Malakal, estado del Alto Nilo, Sudán del Sur, en marzo de 2024. (PNUD)