Declaración del ICTJ: Un momento histórico para Siria y el camino a seguir

17/12/2024

La caída del régimen de Bashar al-Assad tras 53 años de gobierno autoritario marca un momento significativo en la búsqueda de la justicia, la paz y los derechos humanos. Si bien esta transición abre la puerta a nuevas posibilidades, también pone de relieve los inmensos desafíos y responsabilidades que nos esperan. Las acciones del régimen de Assad han desgarrado el tejido mismo de la sociedad siria, dejando un legado de atrocidades y sufrimiento generalizado. Hoy, los sirios están en el amanecer de un nuevo capítulo para su país, un capítulo que está lleno de esperanza y de profundos desafíos.

Los últimos 14 años de guerra han devastado Siria, destruido infraestructura vital, desplazado a millones de personas y provocado un sufrimiento incalculable. La resiliencia del pueblo sirio es notable, pero los desafíos que se avecinan exigen que se reconozcan sus experiencias y se adquiera un firme compromiso con que sus voces y sus derechos sean fundamentales en cualquier transición. Pasar por alto las experiencias de las víctimas corre el riesgo de comprometer la legitimidad del proceso y fomentar una mayor inestabilidad.

La reciente liberación de prisioneros en toda Siria, incluso de Sednaya (una de las cárceles más tristemente célebres del mundo), ha añadido urgencia al proceso de justicia y rendición de cuentas. Las familias, muchas de las cuales llevan años o décadas buscando respuestas sobre sus seres queridos, ahora tienen ante sí una oportunidad de verdad y reparación. Este momento exige una acción internacional coordinada para atender las necesidades inmediatas de las víctimas y establecer mecanismos para un marco de justicia transicional integral y de largo plazo. Abordar los legados de la brutalidad sistémica del régimen de Asad es esencial para crear un camino sostenible y pacífico hacia el futuro.

Desde 2014, el ICTJ ha apoyado firmemente a la sociedad civil y a las víctimas sirias. Nuestros esfuerzos se han centrado en documentar las violaciones de los derechos humanos, abogar por la justicia y la rendición de cuentas, y fortalecer la capacidad de la sociedad civil para promover una paz sostenible y una democracia inclusiva en Siria. Este momento de transición, largamente esperado, refleja la culminación de estos esfuerzos sostenidos y colaborativos.

A lo largo de los años, hemos trabajado en estrecha colaboración con organizaciones civiles sirias, incluyendo nuestros estimados socios en el proyecto “Bridges of Truth”, para explorar usos innovadores de la documentación, tales como la grabación de ataques a instituciones educativas y la amplificación de las voces de las familias de los desaparecidos. Bridges of Truth es una iniciativa de colaboración liderada por el ICTJ, en la que participan ocho organizaciones de la sociedad civil dedicadas a abordar las cuestiones de los desaparecidos y sus familias en Siria. Estas organizaciones han estado trabajando juntas durante años para crear conciencia sobre la difícil situación de las víctimas sirias y abogar por la justicia y la rendición de cuentas. Las organizaciones miembros incluyen Badael, Center for Civil Society and Democracy, Dawlaty, Lawyers and Doctors for Human Rights, Syrian Center for Media and Freedom of Expression, Syrian Institute for Justice y The Day After.

El ICTJ también ha apoyado iniciativas de salud mental y apoyo psicosocial para abordar el profundo impacto psicológico que el conflicto tiene en los sirios. Nuestras investigaciones han resaltado la necesidad urgente de información sobre el paradero de los detenidos, han facilitado el acceso a la justicia para sus familias y han apoyado iniciativas para abordar el costo psicológico del conflicto. Además, hemos trabajado para arrojar luz sobre las necesidades de justicia de los sirios desplazados y las condiciones necesarias para su retorno seguro y voluntario a una Siria en paz.

En colaboración con la Comisión Superior de Negociaciones y el Comité Constitucional de la Sociedad Civil, el ICTJ ha explorado las bases para una nueva constitución y un nuevo marco jurídico, garantizando que se prioricen los derechos de las víctimas y las medidas de justicia transicional. Estos esfuerzos incluyeron el análisis de disposiciones constitucionales que garantizan los derechos fundamentales y promueven la inclusión, la justicia y la rendición de cuentas, y el diseño de un marco para la transición del autoritarismo y el conflicto a la democracia y la paz.

Nuestra labor de promoción en plataformas internacionales, incluidas las Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional, ha puesto de relieve la importancia de la participación de la sociedad civil siria en la configuración del futuro del país. Gracias a estos esfuerzos, hemos conseguido que se escuchen las voces sirias y que sus demandas de justicia ocupen un lugar central en los debates internacionales.

Los esfuerzos incansables de la sociedad civil siria, las asociaciones de familiares y los socios internacionales durante la última década los han posicionado como actores clave en la transición. Su trabajo es fundamental para prevenir una recaída en la violencia o el surgimiento de nuevos conflictos. Ahora es el momento de aprovechar esos esfuerzos para documentar los crímenes, buscar justicia para las víctimas, promover la verdad, reparar el daño, generar confianza y garantizar una buena gobernanza. Prevenir la recurrencia de los abusos y los conflictos debe seguir siendo una prioridad compartida. El trabajo y el papel de la sociedad civil son más importantes que nunca, como lo es también el apoyo y el acompañamiento que debe brindarles la comunidad internacional.

Los riesgos de la inacción son claros. Una transición mal ejecutada podría profundizar las divisiones sociales, envalentonar a los actores autoritarios y perpetuar el conflicto. Las lecciones de los últimos 14 años subrayan la necesidad de adoptar un enfoque pragmático y basado en principios que defienda los derechos humanos, fomente una reconciliación genuina y respete el estado de derecho. La comunidad internacional debe actuar con decisión para apoyar a Siria en su camino hacia la verdad, la justicia y la reconciliación.

El ICTJ mantiene su compromiso de trabajar junto con las partes interesadas locales e internacionales para garantizar una transición pacífica que aborde las amenazas a la seguridad, respete los derechos de las víctimas y siente las bases para un futuro más brillante para todos los sirios. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional y a la sociedad civil para que se sumen a este esfuerzo histórico. Juntos, podemos garantizar que la transición de Siria conduzca a una paz duradera, a la justicia y a la reconciliación.
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FOTO: Los sirios celebran la caída del régimen de Assad en las calles de Damasco el 13 de diciembre de 2024. (Hussein Alioui)